A simple vista, una piscina no parece una instalación complicada. Al fin y al cabo, es un gran agujero en el suelo repleto de agua. No obstante, bajo su superficie se esconden diversas piezas que encajan en un sofisticado engranaje, que nos permite disfrutar de grandes momentos chapoteando en agua cristalina.

El agua de una piscina se mueve en un ciclo continuo, la pieza central del cual es la bomba. Equipada con un motor eléctrico, esta máquina cuenta con un impulsor, que succiona el agua a través de los skimmers y los sumideros (situados en la parte superior y el fondo de la instalación, respectivamente), la conduce hasta el filtro y la devuelve limpia por las boquillas de retorno, unas pequeñas válvulas de entrada dispuestas alrededor de la piscina.

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Antes de llegar a la bomba, para evitar que ésta se obstruya, el agua pasa por un prefiltro de plástico tipo canasta que retiene hojas u otros elementos lo suficientemente grandes como para atascar el mecanismo. Después de la bomba, el agua llega al sistema de filtrado, donde se almacenan las pequeñas partículas de suciedad presentes.

Los filtros son unos tanques de plástico o fibra de vidrio que contienen un lecho filtrante, de arena o vidrio. La gravedad empuja el agua a través de la arena o los cristales, que atrapan la suciedad. Cuando el agua traspasa el medio filtrante, es bombeada hasta el tubo de salida, que la devuelve a la piscina. Lógicamente, con el tiempo es necesario limpiar el medio filtrante, ya que la suciedad acumulada puede frenar el flujo del agua.

Para mantener el agua limpia y libre de microorganismos, es necesario aplicar un sistema de desinfección y tratamiento. En el mercado existen diversas opciones: producto químico, electrólisis, ultravioleta o neolysis. El más habitual es el cloro, que puede añadirse en formato tableta, líquido o polvo. Lo ideal es aplicarlo después del proceso de filtrado mediante un dosificador o una bomba peristáltica.

Estos son los elementos básicos implicados en el funcionamiento de una piscina. Sin embargo, existen otros tres dispositivos que, aunque puedan parecer secundarios, tienen la capacidad de redondear una instalación y convertirla en un oasis del bienestar.

  • Los robots limpiafondos se sitúan en el fondo de la piscina y garantizan una limpieza integral del vaso con un menor consumo de agua.
  • Los sistemas de climatización permiten mantener el agua a una temperatura determinada y deben colocarse entre el sistema de filtración y el dosificador.

¿Quieres más información? Si tienes cualquier duda acerca del funcionamiento o mantenimiento de tu piscina, no dudes en contactar con nosotros.

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